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Sólo usamos el 10% del cerebro

Si esta afirmación fuera cierta significaría que si me dispararan en la cabeza con una pistola tendría un 90% de posibilidades de que no me pasara nada, ya que si sólo utilizamos el 10% del cerebro…

La realidad es bien distinta, con pequños traumatismos sufridos en la cabeza ya corren peligros algunas de nuestras funciones.

Resulta que la tan extendida afirmación de que sólo utilizamos el 10% del cerebro no es cierta, lo que pasa es que cada parte del cerebro se encarga de una función, y por lo tanto no funciona todo el cerebro al mismo tiempo.

La visión es el proceso mas complejo para el cerebro y también el mas pesado, porque tiene que estar realizándola todo el día, de ahí que forzar la vista para leer o estar delante del ordenador pueda producir dolor de cabeza.

Hace relativamente poco descubrieron las zonas del cerebro encargadas de procesar los nombres y los verbos, por lo que parece ser que la parte del cerebro que que procesa los mismos, es independiente de la que se encarga del lenguaje.

Podemos estar delante del ordenador leyendo, programando, escribiendo… y a la vez pensando en lo que hacemos el fín de semana y hasta escuchando lo que dicen nuestros compañeros de trabajo, todo ello sin dejar de “ver”, y ver una pantalla de ordenador supone un esfuerzo superior que ver simplemente nuestro entorno. ¿Hacemos todo eso con un 10% del cerebro?

¿De donde viene este mito entonces?

“Esta afirmación pudo iniciarse con una mala cita de Albert Einstein o la mal interpretación del trabajo de Pierre Flourens en el siglo XIX. Es probable que William James haya escrito, en 1908: “Sólo aprovechamos una pequeña parte de nuestros recursos mentales y físicos” (tomado de The Energies of Men, p. 12). Tal vez fue el trabajo de Karl Lashley en las décadas de 1920 y 1930, el que lo inició. Lashley removió amplias zonas de la corteza cerebral en ratas y encontró que aún podían reaprender tareas específicas.”

Creo que nuestro cerebro es “algo” diferente al de las ratas y lo que no se menciona son las tareas que esas ratas ya no podían realizar.

Yo me siento aliviado al desubrir que usamos todo el cerebro, ya que me gusta aprovechar lo que tengo y creo que tendré que estimular mi “gyrus fusiforme anterior izquierdo”, soy fatal con los nombres :o)

Comentarios

  1. Isa

    Precisamente ahora me acuerdo, al hilo de esto, de algo que nos contó ayer nuestra profesora de alemán.
    Nos preguntó qué palabra teníamos dificultad en aprender (como es alemán, dijimos que todas) pero había una especialmente complicada para nosotros.
    Y nos enseñó un ejercicio.

    Primero teníamos que escribir la palabra normal, copiándola de la que estaba escrita en la pizarra.

    Después, teníamos que copiarla en nuestro cuaderno al revés, es decir, empezando por la última letra hasta llegar a la primera. Y así, tres veces.

    Y por último, sin mirar, debíamos escribir correctamente la palabra.

    Funcionó, porque la escribimos bien aun sin haberla memorizado, nos dijo que es un ejercicio del cerebro muy bueno para aprender palabras, para ortografía, que sirve en cualquier idioma, y que hace que obliguemos al cerebro a escribir mecánicamente una palabra al revés, esforzándonos en ello, y después al escribirla al derecho nos sale bien. O algo así.

    Me gustó el ejercicio.

    Pero ahora soy incapaz de recordar cómo se escribía la dichosa palabra, por lo que empiezo a dudar de la eficacia del ejercicio…

    Comentario con fecha 21 Febrero 2006 a las 11:44

  2. Juan

    Parece bueno el ejercicio, igual si lo haces otra vez ya se te queda.

    Yo lo que hago es asociar, intentar encontrar una relación con algo que conozco para cada nombre o palabra nueva. Comprendo que esto para el alemán es un poco complicado :o)

    Comentario con fecha 21 Febrero 2006 a las 14:11

  3. N

    Yo lo que hago es no aprenderla… ya me aprenderá ella a mi!

    N.

    Comentario con fecha 22 Febrero 2006 a las 8:01

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