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Hasta el lunes

Publicado el 2 de Marzo de 2006 a las 11:04

Leo la siguiente frase en el blog de John Rolph.

La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento.

Benjamin Disraeli

Aplicándome las dos primeras, que poco de lo uno y cuanto de lo otro. Actualización: No me lamento de ello, creo que va en mi naturaleza.

Me voy de viaje, volveré el lunes.

Hambre e Injusticia

Publicado el 28 de Febrero de 2006 a las 15:46

TristezaUn día, por la tarde, al salir de mi trabajo en Barcelona y caminando hacia casa yo iba pensando en mil cosas, como siempre, y de repente un hombre extraño salió de una esquina y me dijo algo, tan bajo que apenas lo escuché. “¿Como?” le pregunté, entonces me volvió a hablar y en esa ocasión si que lo escuché aunque seguía hablando muy bajo, decía “tengo hambre”. Me eché las manos a los bolsillos y le dije “no tengo suelto” y era cierto. Entonces el hombre me miró con una de las caras mas tristes que he visto en mi vida y se apoyó lamentándose contra un poste de madera de los que se utilizan para el tendido eléctrico.

Seguí caminando pero no podía quitarme de la cabeza la imagen de la cara de aquel hombre. En otras ocasiones, al ir caminando hacia casa a la hora de comer, me había encontrado por la calle a personas comiendo de un Taper sentados en portales o en bancos. Esto ya me parecía triste en su momento porque pienso que todo el mundo tiene derecho a una mesa y un plato para comer. Pero este hombre no tenía ni siquiera qué comer.

Entonces me desvié de mi ruta habitual, di la vuelta a la manzana y regresé a la calle en la que estaba el hombre y me paré, esperando a que él pasara. Hice una llamada de teléfono para disimular y el hombre pasó a mi lado por segunda vez, esta vez no me vió, iba con pasos torpes buscando a alguna persona que le diera algo. Lo seguí.

Su forma de pedir dinero no era la habitual de un mendigo, los mendigos están quietos en un lugar y esperan con la mano extendida a que alguien les dé algo. Este hombre no era un mendigo habitual, estaba pidiendo por una necesidad puntual. Además no pedía, sólo decía “tengo hambre”, dejando claro que lo único que quería era comer.

El hombre se paraba con la gente que iba encontrando en su camino y desvió un poco la ruta, en ese momento yo lo adelanté y seguí mi camino. Pensé que no lo volvería a ver pero aun así entré a una pequeña tienda que me cogía de paso para cambiar uno de los billetes de 10 que llevaba en el bolsillo y me dije que si me lo volvía a encontrar le daría unas monedas. Me compré un cepillo de dientes, una pasta de dientes y al pagar todo sumaba justo 5€ así que seguía sin monedas. Al fin y al cabo, tampoco era probable volver a encontrarse a aquel hombre.

Seguí caminando por mi ruta habitual y allí me lo encontré unos metros mas alante, la gente se asustaba cuando les paraba porque su comportamiento era verdaderamente extraño, pero totalmente inofensivo.

Pasé por delante del hombre en el momento en el que estaba pidiendo a una pareja joven y me quedé parado, justo enfrente de él. Cuando la pareja joven se marchó sin darle nada se me quedo mirando, sin decir nada.

“Hola, antes me has pedido dinero pero no llevaba suelto ¿te acuerdas?”
le dije yo y me contestó que no. Le pregunté que si tenía trabajo y me dijo que no, que era muy difícil encontrar trabajo. También le pregunté que cuanto tiempo llevaba sin comer. Me contestó que el día anterior había desayunado un café.

Le di los 5€ y le dije que comiera y que luego buscara trabajo. El hombre se echó a llorar y negando con la cabeza se volvió a lamentar diciéndome “es muy difícil encontrar trabajo”. “Suerte” le dije, y me marché.

Ese hombre no era un mendigo, ni un borracho, ni deficiente ni nada, sólo era un hombre con una mala racha que en esos momentos estaba perdido y no tenía trabajo y si difícil es encontrar trabajo ya de por sí, mas difícil es encontrar trabajo, o hacer algo, sin estar alimentado y sin tener energía. Sin satisfacer las necesidades básicas una persona no puede continuar con nada.

La línea que separa nuestro tipo de vida a la de este hombre es mas delgada de lo que nos imaginamos. No fue gran cosa la que hice, pero fue mas de lo que hicieron el resto de personas a las que les pidió ayuda durante el tiempo que lo estuve siguiéndo, sorprendente cuando yo pienso que estoy bastante lejos de ser un “buen samaritano”, pero sé diferenciar a un necesitado de un charlatán y para mí esos 5€ no significaban mucho en esa etapa de mi vida, para él quizá le sirvieron para llenarse el estómago y reunir las fuerzas necesarias para buscar trabajo y poder seguir adelante. Así lo deseo. Tampoco podía hacer más, hay miles de personas como él, aunque eso sí, él se cruzó en mi camino.